Nuevos pasos…

La espera se hacía interminable, siempre que sonaba el teléfono pensaba que sería del hospital, pero la cita nunca llegaba.

Mientras tanto veía como en su entorno llegaban más embarazos, y ese sentimiento contradictorio la envolvía en una tristeza indescriptible.

Y por fin llegó la primera cita, el Essure había implantado perfectamente y ya podían empezar el ciclo de FIV, al ser heterocigota para el gen de la protombina, además de los pinchazos  propios de cualquier tratamiento de fertilidad, debía pincharse una vez al día heparina, pero eso ya lo tenía asumido, estaba tan feliz por empezar, eran tantas las esperanzas puestas… sin imaginarse nunca como se iban a desarrollar los acontecimientos.

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Posibilidades después de un cáncer

Tras enfrentarnos a un cáncer, puede ser un camino difícil quedarse embarazada, pueden surgir cuestiones como, el posible empeoramiento del pronóstico del cáncer con la gestación, el tiempo de espera para quedar embarazada o consecuencias del cáncer y/o el tratamiento en el futuro, todas ellas pueden hacer que las parejas se planteen esta etapa tras la enfermedad, pero hay estudios realizados que apoyan la teoría de que hay posibilidad de un embarazo tras el cáncer.

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Mamá y Cáncer

Actualmente es más habitual retrasar la hora de concebir, lo cual sumado a la posible aparición de cáncer, puede comprometer la fertilidad de la pareja. Esta, no solo se afecta por la propia enfermedad, si no también, por el tratamiento que conlleva, ya que puede ocasionar la pérdida reproductiva total o parcialmente. Esto es debido a que los tratamientos tienen un efecto gonadotóxico, los quimioterápicos actúan sobre las gónadas (glándulas genitales), pudiendo causar el cese de su función prematuramente, siendo más frecuente cuanto mayor sea la edad del paciente.

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Sin palabras

No tengo palabras para explicar como me sentí aquel día, yo nunca había puesto interés en revisar mis pechos, pero esa misma mañana habían explicado en la televisión la importancia de hacerlo, y cómo se hacía. Pensé que debía asumirlo en mi rutina como lavarme los dientes.

Es imposible explicar el momento en el que al levantar el brazo y empezar a buscar como habían explicado, noté un pequeño bulto cerca de mi axila izquierda, todo mi cuerpo se erizó y un sudor frío me invadió, miedo, solo puedo describirlo como miedo, tenía 31 años.

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