FECUNDACIÓN IN VITRO (FIV)

 

Es una técnica de reproducción asistida que consiste en poner en contacto células sexuales femeninas (ovocitos) y masculinas (espermatozoides) para lograr la fecundación y posterior desarrollo del embrión fuera del útero femenino.

Para poder realizar esta técnica, se deben cumplir unos requisitos:

– No tener problemas uterinos que puedan dificultar una implantación.

– Poseer un mínimo de reserva ovárica (siempre y cuando se quieran utilizar ovocitos propios), pudiendo recurrir a ovodonación.

-Según el REM (recuento de espermatozoides móviles) que presente el hombre se realizará FIV convencional o FIV-ICSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoides), si presenta problemas siempre se realizará ICSI. Pudiendo igualmente recurrir a donación de esperma.

¿Qué pasos se van a seguir para realizar esta técnica?

Estimulación ovárica: la duración del tratamiento hormonal, dependerá si el especialista decide utilizar un protocolo largo o corto de FIV, pero la fase de estimulación ovárica independientemente del tipo de protocolo que se utilice tiene una duración aproximada de 10 días. Durante este periodo se estimulará mediante medicación la producción de óvulos con el fin último de conseguir el mayor número posible, para aumentar la probabilidad de conseguir óvulos aptos. Para que se produzca la maduración final de los ovocitos generados, la paciente deberá administrarse 36 h previas a la punción folicular otro tipo de medicación que imita un pico de LH, iniciándose así la maduración y preparación para su posterior obtención.

Obtención de gametos maduros:

  1. Obtención del semen: generalmente mediante masturbación, pero también se pueden obtener por biopsia testicular.
  2. Obtención de ovocitos: se realiza punción ovárica mediante intervención quirúrgica, la duración de la intervención dependerá del grado de estimulación de la paciente. De forma casi universal, se realiza mediante punción folicular transvaginal guiada ecográficamente.

 

Fecundación. Una vez realizada, se observa la evolución de los futuros embriones seleccionando los aptos y clasificándolos en función de su calidad. Según el protocolo que lleve cada laboratorio y técnica, se implantarán en el tercer o en el sexto día.

Desde la punción ovárica la mujer receptora empezará un tratamiento con óvulos de progesterona u óvulos de progesterona junto con tratamiento estrogénico dependiendo del caso, para preparar el endometrio a una futura implantación, simulando así un ciclo normal femenino.

– Pasado el tiempo establecido por cada protocolo de 2-3 días (fase de blastómero) o 5-6 días (blastocisto) se cita a la paciente para proceder a la transferencia de preferiblemente 1 embrión, para evitar gestaciones múltiples. Diferentes estudios demuestran que la transferencia ecoguiada aumenta las tasas de embarazo. No se han obtenido datos significativos que demuestren una mejor tasa de embarazo realizando reposo posterior a la transferencia embrionaria.

– Si existen más embriones de ese ciclo con una calidad buena se procederá a su congelación para su posterior uso, ya sea porque ese ciclo no ha generado un positivo o para embarazos futuros.

– Pasados 14 días se procederá a realizar una prueba de embarazo, es lo que se denomina betaespera y de la cual hablaremos en siguientes post.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Moxibustión

Y siguió en esa línea, en respirar antes, en sonreír más, en tener más tiempo para ella. Durante el mes de agosto, la clínica estaba cerrada, pero la doctora le dio todas las indicaciones necesarias para poder seguir con el tratamiento.

Paralelamente en el servicio de esterilidad del hospital, también iban a hacer un parón con ella, y la pautaron Decapeptyl trimestral, un fármaco que dejaría sus ovarios en reposo durante todo el verano esperando que trabajasen de forma más eficaz en la próxima estimulación.

El verano fue caluroso y aún más con los efectos secundarios que le produjo la medicación, al dejar los ovarios en reposo, también se le retiró la regla, y sufrió de forma precipitada una ¨menopausia¨ que recuerda como algo bastante incómodo, sumado a uno de los tratamientos que le indicó la doctora Li, la moxibustión.

Foto de: cosmopolmag.com

Moxibustión, esa palabreja que no había oído en su vida, bromeaba con su marido, y su inseparable compañera de viaje, “estoy tan desesperada que si esta señora me dice que me beba la sangre de una vírgen o de una cabra, lo hago”. Pero sigamos con la moxibustión, técnica englobada en la medicina tradicional china que consiste en aplicar calor en los puntos de acupuntura específicos… y ahora bien, ¿cómo?, tuvo que comprar una “especie de puros”, elaborados a partir de la planta Artemisa, que tenía que encender e ir acercando a esas zonas de la piel, (estamos hablando del mes de agosto en Madrid), pero puntual a su cita todos los días hasta volver a tener cita con la doctora, ella hacía el tratamiento, además de “siempre tener calientes los pies”, como podéis imaginar, su mes de agosto fue maravilloso.

Además seguía con los cambios en la alimentación que le había indicado, perdiendo sin querer 6 kilos en un mes, 6 kilos de pura toxina y exceso de medicación. Sintiéndose cada día más viva, con menos dolores, y con más alegría.

Contaba los días para empezar el tratamiento de FIV en el hospital, pero tenía que contar 3 meses desde que le administraron el Decaptyl.  Para ella, ese tratamiento, en ese momento, sería lo que le llevaría a su ansiado embarazo, ¿cómo iba a volver a salir mal?, estaba haciendo todo lo que la decían, y poco a poco se iba obsesionando con el tratamiento, con su situación y con poder concebir un bebe, sin darse cuenta de que todo pasa por una razón, y que de todo debemos aprender.

Aprendió a respirar antes, a sonreír más y a tener más tiempo para ella.