No fracasas hasta que dejas de intentarlo

La vuelta a casa pensando lo que le había dicho el especialista de la famosa clínica estuvo marcada por un silencio incómodo, ninguno de los dos sabía que decirle al otro, estaban rotos por dentro.

Ella seguía en sus trece, no le convencía, para ella era demasiado pronto plantearse una alternativa distinta, buscó y buscó clínicas, hasta que encontró lo que andaba buscando. Paralelamente había puesto una reclamación en el hospital la Paz, pero esa historia la explicaría más adelante.

Primera cita en miniFIV, primeras impresiones buenas, era primeros de diciembre, el médico, Alfonso, una gran persona, les explicó absolutamente todo, y les dio fuerzas para seguir. Ella previamente, y después del golpe, había investigado sobre este doctor, el cual se había especializado en baja respuesta, era lo que ella necesitaba. Quedaron en empezar después de las navidades, ella había prometido a la doctora Li no empezar ningún tratamiento hasta pasados 2 meses, y además necesitaba un descanso, y que mejor que pasar unas navidades junto con su marido, familia y amigos, lejos de tanto estrés.

Las navidades fueron maravillosas, tranquilas, descansó la mente y el cuerpo, se alejó de todo lo que la estresaba, y reposó todo lo que la había sucedido. Paralelamente, su amiga del alma, la que le venia acompañando todo este proceso, consiguió una beta positiva, “son unos niveles muy altos de beta, nos han dicho que puede que sean dos”, al colgar el teléfono sólo sintió alegría, por fin una de las dos lo había conseguido, no podía estar más feliz.

Y pasaron los días, y ella no podía encontrarse mejor, había días que pensaba que se encontraba, “demasiado bien”. Aun recuerda la sensación, estaba delante del ordenador escribiendo un articulo, sobre “enfermedades ginecológicas en el edad fértil” y se dio cuenta que era martes, y que el domingo no le había venido la regla.

Llamó a su marido, el pobre cargado de paciencia le dijo, “no puedes obsesionarte tanto con las cosas, ya nos han dicho que es imposible, y ya vamos a empezar con el tratamiento”. Pero ella, no convencida con el consejo de su marido, cogió lo primero que tenía a mano, que era un test de ovulación, sabiendo que si estaba embarazada, por similitud de la hormona, podría dar positivo. Aun recuerda la situación, ella sentada en ese baño de suelo naranja, mirando el test, el cual salió positivo.

Todo su cuerpo empezó a temblar, y sólo la salió llorar, llorar como una magdalena, sin saber que hacer. Llamó corriendo a su marido, y el intentando poner un poco de sentido común, la dijo, “nos repetimos el test el jueves a ver que pasa”.

Jueves, 6 de la mañana, ya no podía dormir, le despertó…. “me hago pis”, tengo que hacerme el test, a los 2 minutos salió el resultado, “embarazada de 2-3 semanas”, su marido en shock, cogió las instrucciones del test, y ella le dijo, “es un test digital, no tiene más”…

Y si, ahí acabó su andadura con la infertilidad, médico, tras médico, nadie se pudo imaginar que, con una endometriosis tan grave, una ligadura de una trompa, trompas no permeables, premenopausia, ella se quedaría embarazada de forma natural dos meses después de que la doctora Li le dijera que no hiciera ningún tratamiento.

Y llegó la carta del hospital La Paz de Madrid, “la paciente no respondía a la medicación y no se podía hacer más por ella”, bueno… ya no la dolió, a veces es bueno no tratar a los pacientes como simples números o datos para doctorados. Tratemos pacientes y no enfermedades.

“No fracasas hasta que dejas de intentarlo” Albert Einstein