Empezando el camino…

Como muchas parejas, llegó un día en el que nos vimos preparados para dar el siguiente paso en nuestra relación, queríamos ser papás. Como nos pasa a todos, pensábamos que simplemente era intentarlo, éramos dos adultos sanos, y hasta la fecha no habíamos tenido ningún problema.

Los meses sin resultados se van amontonando en el calendario, yo, había estado tomando la píldora durante muchos años, hasta que tomé la decisión de querer ser mamá, y hasta entonces, lógicamente no había notado nada extraño en mis periodos, hasta ese momento, en el que dejé a mi cuerpo regularse a el solo, y empecé a observar que ya nada era igual, me notaba extraña…y ahí empezó todo.

Estaba sentada en la sala de espera de ginecología, para mí era una cita importante, necesitaba saber si algo no iba bien, yo no me sentía bien. El ginecólogo después de hacerme una ecografía me dijo, “todo esta bien, eres una mujer sana, simplemente tienes ovario poliquístico, esta todo en tu mente, toma ovusitol D para mejorar la calidad de tus ovocitos y relájate”.

Durante seis largos meses, estuve en tratamiento con el ovusitol, pero no había resultados, no solo a  la ansiedad por no conseguir nuestro objetivo, se sumaba que yo cada vez me encontraba peor, notaba el vientre cada vez más inflamado, las reglas se retrasaban y se volvió irregular el sangrado, a veces tenía un manchado marrón oscuro fuera de las reglas, y aunque intentaba pensar que me habían dicho que todo iba bien, mi cabeza a veces se nublaba.

A esta situación se sumaba que estaba pasando por un momento de mas estrés, hasta que me agoté, de tal manera sufrí un ataque de ansiedad en el trabajo.

Decidí cambiar de aires, y disfruté de un fin de semana rodeada de amigos que me animaron a comenzar un tratamiento de kinesiología, curando cosas del pasado, que estaban conectadas a mi sistema reproductor.

A las semanas un intenso dolor se apoderó de mi, se iniciaba a la altura de mi ovario izquierdo, y bajaba por la pierna, fue agudizando… e incapacitándome, creí que podría seguir trabajando y aguantar, hasta que mi pareja decidió que debíamos ir a urgencias, y ahí empezó todo….

Primera eco en urgencias, “te tienes que quedar ingresada”, “seguramente te operaremos de urgencia”. Pasé el fin de semana ingresada, el equipo de ginecología tenía que decidir que hacer conmigo. Llegó el lunes, y vuelven a explorarme, aun recuerdo sus caras, hablando entre ellos sin decirme nada, y aun recuerdo ese sentimiento de incertidumbre mientras hablaban de marcadores tumorales y de pruebas a realizar. Deciden programarme un cirugía dentro de un mes, mientras, observarían como evoluciono. Tengo un quiste muy grande en el ovario que es el causante a priori, de todos mis dolores.

Al mes entro en quirófano, se suponía que era coser y cantar, te quitamos el quiste y te olvidas. Abro los ojos, mi marido me agarraba la mano, mi cuñada enfermera a un lado, una amiga mía médico, y el cirujano que realizó la operación, “no hemos podido hacer nada, el quiste estaba rodeado de tejido endometrial, muy pegado a intestino, tienes endometriosis severa”, en ese momento conocí por fin mi enfermedad y el motivo por el cual hasta la fecha, no había conseguido un embarazo….

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