Moxibustión

Y siguió en esa línea, en respirar antes, en sonreír más, en tener más tiempo para ella. Durante el mes de agosto, la clínica estaba cerrada, pero la doctora le dio todas las indicaciones necesarias para poder seguir con el tratamiento.

Paralelamente en el servicio de esterilidad del hospital, también iban a hacer un parón con ella, y la pautaron Decapeptyl trimestral, un fármaco que dejaría sus ovarios en reposo durante todo el verano esperando que trabajasen de forma más eficaz en la próxima estimulación.

El verano fue caluroso y aún más con los efectos secundarios que le produjo la medicación, al dejar los ovarios en reposo, también se le retiró la regla, y sufrió de forma precipitada una ¨menopausia¨ que recuerda como algo bastante incómodo, sumado a uno de los tratamientos que le indicó la doctora Li, la moxibustión.

Foto de: cosmopolmag.com

Moxibustión, esa palabreja que no había oído en su vida, bromeaba con su marido, y su inseparable compañera de viaje, “estoy tan desesperada que si esta señora me dice que me beba la sangre de una vírgen o de una cabra, lo hago”. Pero sigamos con la moxibustión, técnica englobada en la medicina tradicional china que consiste en aplicar calor en los puntos de acupuntura específicos… y ahora bien, ¿cómo?, tuvo que comprar una “especie de puros”, elaborados a partir de la planta Artemisa, que tenía que encender e ir acercando a esas zonas de la piel, (estamos hablando del mes de agosto en Madrid), pero puntual a su cita todos los días hasta volver a tener cita con la doctora, ella hacía el tratamiento, además de “siempre tener calientes los pies”, como podéis imaginar, su mes de agosto fue maravilloso.

Además seguía con los cambios en la alimentación que le había indicado, perdiendo sin querer 6 kilos en un mes, 6 kilos de pura toxina y exceso de medicación. Sintiéndose cada día más viva, con menos dolores, y con más alegría.

Contaba los días para empezar el tratamiento de FIV en el hospital, pero tenía que contar 3 meses desde que le administraron el Decaptyl.  Para ella, ese tratamiento, en ese momento, sería lo que le llevaría a su ansiado embarazo, ¿cómo iba a volver a salir mal?, estaba haciendo todo lo que la decían, y poco a poco se iba obsesionando con el tratamiento, con su situación y con poder concebir un bebe, sin darse cuenta de que todo pasa por una razón, y que de todo debemos aprender.

Aprendió a respirar antes, a sonreír más y a tener más tiempo para ella.

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