Para, descansa, desconecta…

Ese sentimiento, el pensar que nunca lo iba a conseguir, los silencios, ¿en qué piensas?, le preguntaba él, “en nada”, solía contestar, ¿para qué explicar lo que no podía quitarse de la cabeza?, ¿para qué?, si eso, solo traía tristeza en su casa, bastante triste ya estaba ella.

Llegó la consulta tras beta en el hospital La Paz de Madrid, obviamente ella sabía que no estaba embarazada, aun así, tenía que pasar por el trámite, sin perder la esperanza en un nuevo tratamiento. Otra vez, sentada en esa sala de espera, mirando el cartel de “esterilidad” y mujeres embarazadas pasando consulta en la sala de al lado, otra vez esa impotencia, y otra vez todas las preguntas, sobre todo una, ¿por qué yo no?.

Recuerda la alegría con la que salía una pareja, su cara de felicidad, al entrar a la consulta, todavía estaba la imagen en el ecógrafo de un embarazo gemelar, la tristeza le invadió aún más, le dolía el pecho, le costaba respirar…

Se sentó en la silla, enfrente de la doctora Lobo, la cual estaba atenta mirando los informes del ordenador, levantó su mirada de la mesa y la dijo:

  • “El análisis de la beta ha salido negativo, supongo que ya lo sabías”.
  • Si, empecé a sangrar hace tres días.
  • Después de valorar tu caso, no vamos a realizarte ningún tratamiento más. Creemos que tu única opción en tu caso es la ovodonación, porque tu reserva ovárica es tan pequeña que no vas a responder a la medicación, como ya hemos visto. El problema es que en eso no podemos ayudarte, ya que no lo cubre la seguridad social, pero en el momento que te quedes embarazada, como será gemelar y son de riesgo, estaremos encantadas de atenderte. Te mandaremos el informe por correo postal…

No pudo gesticular palabra, se quedó en silencio, mientras él, le cogía de la mano, y salieron de la consulta.

Recuerda el viaje de vuelta a casa, no paró de llorar, un trocito de su corazón se paró para siempre.

Al día siguiente, empezó a buscar clínicas de fertilidad en Madrid, nunca pensó que algo que debería ser tan sencillo, sería tan difícil. Empecemos por las que cubre la consulta el seguro privado, dejaremos las otras para más adelante, por lo menos, para saber que opinan…

Paralelamente, la doctora Li, tras explicarle todo lo que había sucedido le pidió una cosa, “no inicies tratamiento en ninguna clínica aún, descansa un par de meses sin tratamiento y deja que yo te trate, estarán las navidades de por medio y necesitas desconectar, dame dos meses y si no te has quedado embarazada, empiezas”, le hizo caso, pero realmente le sonó a chiste. ¿Qué podía hacer ella, si la medicina tradicional le había desahuciado con tan solo 33 años?, ¿se podía permitir perder más tiempo?… algo en su interior le dijo que debía esperar…

Primera cita en la consulta de una clínica famosa en Madrid, era un chalet en medio de una zona residencial de clase alta, por dentro bastante antiguo, pero es cierto que las opiniones en internet eran buenas.

Entraron en la consulta, un sitio con poca luz, y poco acogedora, el médico que les recibió la pidió que pasase al ecógrafo para ver de que partían, le entregó los informes y analíticas, y le contaron todo por lo que había pasado.

Tras leerse todo: “Si en La Paz te han dicho que sólo puedes optar a ovodonación, yo estoy totalmente de acuerdo, de hecho, no es tan malo, tus óvulos son de mala calidad, y puedes tener problemas, total, te busco una donante parecida a ti, con diez años menos, morenita, de pelo rizado y ojos verdes, y nadie va a saber que no son tus óvulos, total, él va a seguir siendo el padre”.

Tras ese análisis de situación por parte del “profesional” que les había atendido, otra vez más no pudo articular palabra, en ningún momento la ovodonación le suponía ningún problema como pareja, de hecho, si esa era la única opción, no había problema, el problema fue el enfoque que le dio, ensuciar algo tan bonito… desde ese día, hizo todo lo posible para no tener que recurrir a esa técnica, de hecho, elegiría únicamente la clínica que les diese alguna esperanza…

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